miércoles, 31 de diciembre de 2008

Rafael Correa felicita al pueblo cubano por sus 50 años de Revolución

El Presidente de la República del Ecuador dedicó unas palabras de solidaridad a todo el pueblo cubano por sus 50 años de Revolución, que se cumplirán el próximo 1 de enero.
El Presidente de la República del Ecuador dedicó unas palabras de solidaridad a todo el pueblo cubano por sus 50 años de Revolución, que se cumplirán el próximo 1 de enero.

"A seguir adelante con esa Cuba soberana, Cuba libre", dijo Correa en su programa de radio el pasado sábado, realizado desde Puerto Chanduy, en la provincia costera de Santa Elena.

El triunfo revolucionario en la isla caribeña significó la ruptura más importante de las condiciones económicas y sociales de dominación que se ha dado en la historia de América Latina desde su independencia.

Tal vez lo único comparado con la Revolución cubana fueron las guerras de liberación en el siglo XIX.

Correa pidió al nuevo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que levante el absurdo bloqueo económico que ha sufrido durante décadas la mayor de las Antillas.

"¿Qué país de América Latina resistiría con sólo tres meses de bloqueo de Estados Unidos? ", preguntó el Rafael, y contestó "Cuba ha resistido 50 años".

El mandatario presagió que la isla va a ser uno de los países más prósperos de América Latina cuando se levante ese bloqueo, debido a la tecnología, el talento humano y la cohesión social existente en ese territorio.

El Presidente ecuatoriano se despidió mandando un inmenso abrazo solidario a los hermanos cubanos y latinoamericanos.

INCREMENTO EL ICAP SU MISION SOLIDARIA EN EL CENTRO DE CUBA.


El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, ICAP, en Villa Clara recibió este año en su institución a casi dos mil amigos de Cuba que visitaron la provincia con el interés de conocer su realidad política y social además de los mas de mil 700 becarios extranjeros que atiende con sistematicidad. Audio

En el mes de julio se terminó la obra que durante ocho años se ejecutó en su sede, y eso le permitió en los últimos seis meses hospedar a 214 amigos de 10 países, entre ellos los integrantes de las Brigadas de Solidaridad Venceremos de Estados Unidos y Ernesto Che Guevara de Canadá.

Además, han recibido visitas de 1 900 personas a través de 16 brigadas, 35 grupos y siete delegaciones incluyendo dos visitas de diplomáticos de Sahara y Libia, así como a 13 viajeros independientes, la mayoría de los cuales llegaron al centro de la Isla interesados en conocer el Conjunto Escultórico Ernesto Che Guevara, donde reposan los restos del combatiente internacionalista.

Como parte de su contribución al movimiento de amistad y solidaridad, la Casa del ICAP en Villa Clara se ha convertido en el espacio preferido de los jóvenes extranjeros que estudian en los centros de enseñanza superior porque es el espacio para celebrar sus fechas patrias, desarrollar conversatorios, intercambios y otras actividades.

Para el 2009 se proponen fortalecer esos lazos y continuar el contacto con los graduados que se convierten en embajadores de la realidad cubana en sus países y constituyen elementos transformadores en la sociedad por un mundo mejor a partir de su experiencia en Cuba.

Otro propósito del ICAP es lograr la superación constante de sus colaboradores y trabajadores para transmitir mensajes veraces y eficaces de la realidad cubana actual a quienes se interesan por acercarse a ella.

También aspiran a continuar estrechando sus vínculos con los amigos en el exterior que amplifican los valores de la Revolución y los que se encargan de dar a conocer y esclarecer la Causa de Los Cinco para exigir su regreso a la Patria.
Fuente María Teresa Valdés, de CMHW

martes, 30 de diciembre de 2008

Carta a una Revolución



Carta a una revolución:



Somos muchos los que hoy queremos unirnos para dejar nuestro sello personal, y mostrar nuestro agradecimiento, en nombre de nuestro pueblo, al heroico pueblo Cubano, en su 50ª aniversario de la obra de la Revolución Cubana.



Una Revolución dueña de su destino. En ella, son inseparables los ideales de la justicia social, de la dignidad humana, de la solidaridad, una obra gigantesca que diseñó José Martí y dirigida por los hombres y mujeres valientes y honrados, que jamás han defraudado a su pueblo en estos años de lucha heroica.



Esta revolución que ha resistido, en su defensa por los valores más justos y humanos, frente a este imperio, el gobierno de los Estados Unidos, ha sido gracias a la confianza del pueblo cubano depositada en sus líderes, bajo el mando del comandante Fidel Castro Ruiz, además del apoyo internacional y los simpatizantes de todos los pueblos del mundo, que sin duda alguna, sin este ejemplo de esta obra revolucionaria nuestro mundo hubiera sido diferente.



Miles son los mártires cubanos que han sacrificado su vida por esta obra y por la soberanía de Cuba. A miles de internacionalistas cubanos les llegó la hora definitiva bajo otros cielos del mundo, en defensa de los valores de esta revolución, la justicia, la cooperación y sobre todo la libertad y la soberanía de los pueblos.


Más de 45 mil estudiantes de todos los continentes, que se han formado y recibido asistencia sanitaria en Cuba, en estos años de revolución.




Compañeros y Compañeras:



Siempre estaremos a vuestro lado, en esta lucha por la justicia y la libertad, estaremos en el mismo camino hacia la victoria de nuestros pueblos hermanos, vuestra causa es nuestra, es de toda/o mujer y hombre que defiende la justicia, en cualquier parte del mundo.



Y en este lugar del mundo, en el desierto del Sahara Occidental, y desde los campamentos de refugiados saharauis, miles de jóvenes saharauis queremos manifestar nuestro agradecimiento a esta revolución.



Gracias por habernos iluminado nuestro camino hacia la libertad. Como dijo José Martí”ser culto es el único modo de ser libre”.




HASTA LA VICTORIA SIEMPRE:




http://elporvenirdelsahara.blogspot.com



Campamentos de refugiados saharauis

domingo, 7 de diciembre de 2008

De África a España, vía Cuba

Profesionales universitarios que hablan español representan otra cara de la emigración subsahariana
De África a España, vía Cuba
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Alumnos de la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde se graduó un millar de estudiantes africanos- Pablo Ibarra


El concepto "inmigrante subsahariano" trae a la cabeza de la mayoría de los españoles imágenes de pateras, vendedores ambulantes o jornaleros alojados en chabolas. Pero hay otro tipo de inmigrantes, que hablan español, tienen estudios y, en muchos casos, ocupan puestos cualificados. Llegaron a España en avión, en tren o como turistas y no sufrieron las dificultades de comunicación de sus compatriotas. Son algunos de los más de 35.000 africanos que se han educado en Cuba en las últimas cuatro décadas.

Muchos llegaron a la isla siendo niños. Otros eran adolescentes. Había también jóvenes con cierta formación académica que sus Gobiernos enviaban a especializarse. Estudiaron becados en escuelas y universidades cubanas que eran verdaderas torres de Babel. Había nicaragüenses, vietnamitas, afganos... miles de jóvenes del Tercer Mundo estudiando juntos y, sobre todo, de África. Terminados sus estudios, muchos regresaron a países, donde reina el desempleo o que son periódicamente pasto de las hambrunas o de la guerra. Y no pocos decidieron emigrar.

Es el caso del congoleño Pacôme Mabiala, que encontró su país en guerra tras terminar su carrera de Agronomía, o de Moussa Ki, ingeniero de Telecomunicaciones nacido en Burkina Faso. "Salí por mi madre. El sistema está muy bien, pero no te permite ayudar a nadie, sólo da para ti".

En diciembre de 1985, Cuba sufrió el azote del huracán Kate. El ojo del ciclón pasó justo por el corazón de La Habana. En la residencia de estudiantes de 12 y Malecón, en el barrio del Vedado, vivían en aquel momento 1.500 jóvenes, la mitad de ellos extranjeros becados gratuitamente por el Gobierno cubano. Había muchos latinoamericanos, pero también africanos, palestinos y asiáticos. Cuando empezó la destrucción en el edificio, en medio del pánico general a un estudiante surafricano llamado Makusa le dio un ataque de risa. Requerido por los cubanos, Makusa se explicó: "Aquí, ciclones, igual para blancos que para negros; en mi país, fusilamientos, y sólo para negros".

Makusa era miembro del Congreso Nacional Africano (ANC) y estaba estudiando Historia en la Universidad de La Habana. Se graduó con notas brillantes. En 12 y Malecón había pocos estudiantes surafricanos, pero muchos de Namibia, país por aquel entonces ocupado por las tropas del Ejército de Pretoria. Años después, desaparecido el régimen del apartheid, muchos de aquellos jóvenes regresaron a La Habana como altos funcionarios de su Gobierno o como profesionales cualificados en misión de negocios.

Para Cuba, la cooperación en la esfera educativa era una forma de apoyar a los países del Tercer Mundo en sus esfuerzos de independencia y para garantizar el desarrollo de las jóvenes naciones. Era el principio general, pero en África es donde la isla echó el resto como aporte importante al proceso de descolonización. Del total de 46.000 estudiantes extranjeros graduados en Cuba desde 1961 (en los niveles básico, medio y superior) más del 70%, unos 35.000, proceden del continente africano. Otros 2.400 estudian actualmente en las universidades cubanas, un millar de ellos en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).

La ayuda brindada por Cuba a estos países, en algunos casos, es espectacular. En un reciente viaje a La Habana, el ministro de Enseñanza y Educación de la República Árabe Saharaui Democrática, Bachir Mustafá Sabed, reveló que en tres décadas 2.000 estudiantes se han graduado en las universidades cubanas e igual cantidad se han titulado como técnicos. La cifra, dijo Sabed, contrasta con las dos personas que pudieron terminar la universidad durante los 100 años de dominación del colonialismo español en el entonces Sáhara Occidental.

En 12 y Malecón y en otras residencias del país, la mayoría de los estudiantes africanos dejaron buenos recuerdos. En general, eran gente con ganas de superarse y vencían las grandes lagunas que traían de sus países con voluntad y esfuerzo. Algunos, como Makusa, resultaron ser verdaderos genios. Se formaban en Cuba para contribuir al desarrollo de su país, pero muchos no pudieron aguantar el panorama que encontraron a su regreso y decidieron emigrar. Son los africubanos que hoy uno encuentra por los países del Primer Mundo. Están preparados. Son listos. Hablan español perfectamente y bromean en cubano. Sólo esperan que pase cerca de ellos la oportunidad para atraparla.

Ki, de 35 años, llegó a la isla con 13 y se considera "burkinabe y cubano, aunque no tengo ningún documento que ponga 'nacionalidad de Cuba", pero, "como dice José Martí, cubano no es el que haya nacido allí, sino el que la quiera y la defienda". "Mantengo toda la cultura de Burkina y de África en general y he ganado cosas de Cuba y de España. Creo que he sabido aprender lo bueno de cada país, de cada continente, y tengo una visión global". Sin embargo, lo que no pudo mantener fue su lengua materna, el samo, dialecto de la provincia burkinabe de Tougan, porque en los 13 años que pasó en Cuba sólo pudo viajar una vez a su país. "Son más de 20 años sin hablar el samo, y como es un dialecto, no hay libros. Sólo recuerdo algunas frases". Cuando visita a su familia, necesita que alguien le traduzca para hablar con su madre.

Ki estudió en Cuba ingeniería de Telecomunicaciones, después hizo un máster de dos años en Telemática, y obtuvo una beca para realizar el doctorado en la isla. Pero decidió emigrar para ayudar a su familia. "Dudé hasta el último momento", explica Ki, que para viajar a España aprovechó el año 2000 el billete de avión que debía devolverle a Cuba para seguir estudiando. Hacía escala en París, pero no tomó el segundo avión y viajó en tren hasta Barcelona, donde pasó la frontera gracias al visado de tránsito.

Tras alojarse unos días en casa de dos compatriotas en Barcelona y Madrid, Ki solicitó el asilo político. Vivió tres meses en un albergue de Cruz Roja en Madrid y colaboró con la ONG Karibu, Amigos del Pueblo Africano dando clases de informática. "Para Karibu, en cierta forma, los que veníamos de Cuba no éramos africanos al cien por cien. "Ustedes hablan español, búsquense la vida", nos decían. Así que no me pagaban el abono de transporte, como a los demás africanos a los que les daba clase".

Mientras esperaba la resolución de su petición de asilo, el Gobierno de José María Aznar abrió un proceso de regularización. "Después de casi un año, me denegaron el asilo por falta de pruebas y, al mismo tiempo, me concedieron el permiso de residencia y trabajo" dentro del proceso de regularización.

Ki trabaja desde hace años en una multinacional española con proyectos en África y acaba de mudarse a Ciudad Real, donde espera su primera hija junto a su pareja española. Además, dirige un proyecto para reciclar materiales de Europa para llevar a África y crear puestos de trabajo allí, inicialmente en Costa de Marfil y Burkina Faso (www.europegoodbye.com).

La llegada de Ki a Cuba fue fruto de un acuerdo entre el país caribeño y Burkina Faso, entonces gobernado por Thomas Sankara, también llamado el Che negro. Sankara fue asesinado un año después, en octubre de 1987.

Pacôme Mabiala, de 36 años, llegó a Cuba desde su Brazzaville natal a los 14, gracias a un acuerdo entre los Gobiernos de Cuba y Congo. Cada tres años viajaba de vacaciones a su tierra, lo que impidió que, como le ocurrió a Ki, perdiera su lengua materna. Además de español, habla francés, quicongo y linegala. Llegó a España en el año 2000 y recibió asilo debido al conflicto bélico en su país. "Al tener superada la barrera más grande, el idioma, todo fue más fácil que para otros". Una ONG le ayudó a solicitar el asilo y tras un tiempo en un Centro de Asilo al Refugiado (CAR) en Vallecas, trabajó en la recogida de la fresa en Huelva.

Tras varios años pensando en ir a Francia, Pacôme ha echado raíces en España, donde ha formado una familia en Ontígola (Toledo) junto a Rosa, asturiana, y su hija, Judith, aún un bebé, a la que quiere llevar a Congo de vacaciones cada tres años para que mantenga los vínculos con la tierra de su padre. "Mi hija hablará español, francés y quicongo", dice orgulloso.

Mabiala no ha podido convalidar aún su título de ingeniero agrónomo en España, porque "tendría que hacer un examen de conjunto y no puedo dejar de trabajar para estudiar", pero, tras hacer cursos de poda y paisajismo, trabaja en una empresa de jardinería. "Hago desde la planificación hasta la ejecución de los jardines", la mayoría de ellos públicos. Espera poder montar algún día su propia empresa. También le gustaría participar en un proyecto en su país. "De tener los medios, haría una plantación de bananas y hortalizas a gran escala". Pero ahora su país "no ofrece oportunidades, no hay trabajo. El 90% de mis amigos de Cuba están desempleados en Congo. Sólo trabajan los médicos".

Precisamente, muchos médicos africanos formados en Cuba han acabado en España, como el etíope Nesa. Nesa, que trabaja en una clínica privada de Madrid, llegó a Cuba con 18 años para estudiar la carrera. "Hace 20 años era un mundo bipolar", dividido entre países capitalistas y comunistas, explica. "El que ha vivido en los dos sistemas conoce los defectos y las ventajas de cada uno". Nesa cree que para los países pobres es mejor el sistema socialista, en el que "todo el mundo tiene derecho a la educación". Este médico etíope mantiene los vínculos con su país, al que viaja "todos los años, porque puedo permitírmelo. Allí veo de cerca el dolor de la población". Le gustaría ayudar a cambiar las cosas en su tierra. "Nunca es fácil, pero siempre se intenta. Veo que con cosas muy sencillas se puede cambiar el sitio donde vivo". Después de ocho años en España y sus años de estudios en Cuba, Nesa sigue refiriéndose así a Etiopía.

No todo son historias de éxito. El burkinabe Augustin Chanvoedoo, de 44 años, y licenciado en Técnicas de Planificación (Economía) con un expediente académico brillante, no ha conseguido hacerse hueco. "Cuando terminé de homologar mi título estaba muy interesado en conseguir un trabajo acorde con mi formación", explica. Hizo cursos para mantenerse al día, envió currículos, hizo entrevistas, pero sin éxito. "Muchas veces me decían que buscaban a alguien más joven. ¿Qué culpa tengo yo de no tener 20 años?", dice Chanvoedoo.

Casado con una ecuatoguineana a la que conoció en Cuba, llegó a España como turista en 1999 tras intentar varias veces conseguir una beca de cooperación española, alentado por el ejemplo de un compatriota que llegó a España en 1995 para estudiar el doctorado en Mecánica de Fluidos y ahora es profesor en la Universidad de Zaragoza.

Pero le denegaron la solicitud. "No entendía que no me dieran la beca, después de haberme licenciado con un diploma de honor", y explica que sólo tras una segunda denegación se enteró de los motivos: en su país existen los estudios de doctorado para su licenciatura. "Ése ha sido mi mundo, pero ese vínculo se ha cortado aquí. Ahora trabajo en lo que salga", dice con tristeza.

El cuaderno y la azada

En 1969 se inauguraron en Cuba las primeras Escuelas Secundarias Básicas en el Campo (Esbec), por las que pasaron muchos estudiantes africanos. Se constituyeron tomando como base la idea de José Martí de que un niño debía "manejar por la mañana el cuaderno y por la tarde la azada".

Moussa Ki llegó con 13 años a uno de estos centros, situado en la Isla de la Juventud, en septiembre de 1985, dentro de un cupo de 150 alumnos de Burkina Faso becados para estudiar en Cuba.

El viaje en barco de La Habana a la Isla de la Juventud duró cinco horas, y desde la localidad costera Nueva Gerona se continuó en guaguas, porque la escuela estaba en el interior de la isla. "Fue un viaje interminable", recuerda Ki. "A la izquierda, campos de toronjas, a la derecha, campos de naranjas. En mitad de la nada, en el campo, la Esbec".

"El plan de educación cubano se basaba en el trabajo y en el estudio", explica. Se dividía la escuela en dos grupos. Tras el desayuno, a las siete de la mañana comenzaban las clases, para uno de los grupos, y el trabajo agrícola, para el otro. Tras el almuerzo se cambiaban los roles. Todavía quedaba tiempo por la tarde para el "autoestudio" y el deporte.

jueves, 30 de octubre de 2008

El nuevo Embajador cubano presenta su carta de acreditación al Presidente de la República






El nuevo Embajador cubano, Eumelio Caballo Rodriguez, presentó sus cartas credenciales al Presidente de la República Saharaui, Mohamed Abdelaziz, como un Embajador extraordinario y plenipotenciario de Cuba a la República Saharaui.



”Esto es una ocasión histórica para mí y mi esposa para transmitir los saludos de Presidente, Raúl Castro, a su homologo Saharaui, Mohamed Abdelaziz, y darle mi carta de acreditación como un Embajador extraordinario y plenipotenciario de Cuba en la República Saharaui ", declaró Sr. Rodríguez a SPS.



“Hablé con el Presidente Saharaui, las relaciones históricas, así como los lazos de amistad y cooperación que ata los dos pueblos, el cubano y el Saharauis, y los modos de reforzarlos ", añadió él Sr. Embajador a la Agencia de Prensa Saharaui. (SPS)

Estudiantes extranjeros sumados a la recuperación en Guantánamo


Guantánamo, (Redacción Digital Venceremos) Con un trabajo voluntario productivo en la granja de cultivos varios de Santa María, en esta ciudad, estudiantes extranjeros de la Facultad de Ciencias Médicas de Guantánamo se sumaron a las tareas de recuperación de las afectaciones del huracán Ike.


El abanderamiento de la brigada de solidaridad de los becarios de Nicaragua, Colombia, Paraguay, República Arabe Saharaui Democrática y Honduras que cooperan en la producción de alimentos, se realizó como parte de la jornada en pleno huerto.


Evelinton Altamar, estudiante de Colombia, recibió la enseña nacional cubana en representación de sus compañeros, de manos de Eneida Leyva, delegada del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en la provincia.


Otro educando, Cristian González, de Paraguay, agradeció a nombre de la junta de naciones en el alto centro docente, la posibilidad de colaborar con los guantanameros para hacer un mundo más unido y solidario, y reconoció el magisterio humanista cubano de internacionalismo.


El reconocimiento a los jóvenes extranjeros fue expuesto por Yocleidis Ramírez, miembro del Buró provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) , quien aludió a la movilización de cientos de otros estudiantes guantanameros de Ciencias Médicas a la recogida de café, en pico de maduración.


En el trabajo voluntario y el abanderamiento de la brigada de solidaridad participó también Darío Persello, de la Asociación de Amistad Italia-Cuba, representando al círculo Misael Fernández de la región Friuli-Venecia-Giulia, hermanada con Guantánamo desde 1997.


Cientos de estudiantes de una decena de países de América Latina, el Caribe y Africa se forman, junto a los cubanos, como médicos, estomátólogos y tecnólogos de la salud en la Facultad de Ciencias Médicas de Guantánamo

martes, 28 de octubre de 2008

Los huracanes y la radiografía de una nación

Cuba Libre, Digna y Solidaria

....El huracán, si de algo ha servido, es para hacernos una radiografía, que va de lo colectivo a lo individual; para poner al desnudo las partes sanas de nuestra sociedad, y las podridas. ¿Cuán cínico puede ser el argumento de un individuo que engaña o extorsiona a una anciana, o a un simple compatriota tan o más afectado que él, para obtener unos pesos extras en la venta de productos de primera necesidad? El vendedor que esconde su producto para no bajar el precio o el responsable de la distribución de algún bien que intente acaparar para su beneficio una parte de lo que distribuye sin corresponderle, asumen una inexcusable actitud de clase: la de aquella que fue derrotada hace 50 años. Y qué reconfortante es saber que hay personas que devuelven de forma espontánea colchones o tejas que recibieron en demasía, aunque no les venga mal tenerlos, porque saben que otros más necesitados esperan por ellos. Los que no nos quieren, tratan de incentivar el egoísmo y de negar toda conducta solidaria. ¿Acaso no son cubanos esos que, aun con sus casas destruidas, siguieron movilizados para socorrer a otros?

Por eso la escuela que alberga en la Isla de la Juventud a los estudiantes saharauis es un extraño símbolo, que los egoístas quisieran extirpar: allí están, pese a todo, esos muchachos norafricanos —el huracán se llevó algunos ventanales, pero las clases no se han detenido—, con su pequeña mezquita, y sus alfombras en las habitaciones para orar; y allí están también los maestros cubanos que cumplen una «misión interna», como le llaman, porque casi todos provienen de provincias lejanas y están allí por dos años, después —o quizá antes— de cumplir alguna «misión externa», en Venezuela o en Bolivia. Y ya llegará el día en que desaparezca de la tierra ese extraño concepto de lo interno y lo externo, porque los seres humanos habitamos un mismo planeta.
Por eso, también en algunos poblados momentáneamente sin electricidad, el médico de la familia es boliviano o ecuatoriano, hombres y mujeres que estudiaron la carrera en Cuba. Por eso, en los días en que visitaba la Isla de la Juventud, llegaban 15 nuevos médicos habaneros, recién graduados, para cumplir allí el servicio social. Por eso, también, en las salas de los cines del país hay colas para ver una inusual película de guerra (*): no la tradicional historia de Rambo, el imperialista «bueno», sino la de nuestro pueblo mestizo, que peleó contra el imperialismo en África. En Angola se combatió también, por otras vías, contra el egoísmo, contra el individualismo, contra la desesperanza que siembran los que no quieren un mundo solidario.....
Enrique Ubieta Gómez Juventud Rebelde

http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2008-10-21/los-huracanes-y-la-radiografia-de-una-nacion/

Smara, azotada por las lluvias

Los saharauis son reticentes a construir buenas casas porque confían en regresar a su tierra




Nafi, Bachiri y Salamu visitaron por primera vez la nueva casa de su hermano. Foto: R.F.

ROSA FERRIOL. ENVIADA ESPECIAL A TINDOUF Los campamentos de refugiados son la cuna de la hospitalidad. Su situación es crítica y aunque suceda una catástrofe natural, el pueblo saharaui es solidario por naturaleza. "Un saharaui no pasará nunca hambre si su vecino está comiendo. Esto les hace grandes", así lo refleja Salamu Brahim, un joven de 18 años que junto a su hermano mellizo, Nafi, hace ocho años que estudia en Mallorca. Fueron los pioneros del programa Escola en Pau, que posibilita que los niños puedan cursar sus estudios en la isla y en verano regresar a los campamentos para visitar a sus familias. Salamu y Nafi ya no están en el programa. Estudian en la UIB, uno Filología Hispánica y otro Derecho.

Después de un año y medio, estos días han regresado a ver a su familia en Smara. Han llegado dos semanas después de que el campamento fuera azotado por un temporal de intensa lluvia y fuerte viento que dejó en peores condiciones a los casi setenta mil habitantes de esta wilaya (campamento). De hecho, un total de 1.424 familias lo perdieron todo: casas, jaimas y las pocas reservas de alimentos. Además, las lluvias afectaron a las escuelas.

Cuando los mellizos llegaron a su daira (barrio), la jaima de su abuela no estaba. Se la había llevado el viento. Su tío, Hazman Abdahae, es ingeniero hidráulico y relató que fueron dos horas y media de intensa lluvia y fuerte viento. "Llegó de repente y lo destruyó todo". Por instinto, Hazman, igual que el resto de refugiados, cogieron a su familia y se fueron a las colinas. Debían salvar su vida. "Quedarse en las casas es peligroso", contó Nafi mientras visitaba por primera vez la nueva casa de su hermano Bachiri, que se casó en enero. Se perdieron la boda porque se enfrentaban a la selectividad. "Tener el bachillerato es muy importante para los saharauis", explicaron. En el barrio de Bachiri, cuando hay tormenta, los vecinos se refugian en un camión. Nafi recorría la nueva construcción sin perder detalle. Ahora ya está arreglada, pero aún se notan los desperfectos. El techo voló, la piedra que sujetaba la uralita aterrizó encima de la parabólica y la lluvia azotó de tal manera de las paredes que debido al impacto aún caen pedazos. No todas las casas y jaimas corrieron la misma suerte. Muchas viviendas estaban literalmente destruidas y en ocasiones se apreciaba el espacio que hace dos semanas ocupaba una jaima que salió volando con el viento. Las ayudas internacionales por las inundaciones pueden tardar un año en llegar, explicó Hazman.


Subsistir con lo mínimo


"Llevan 33 años en los campamentos y saben subsistir con lo mínimo", desveló Salamu, quien aseguró que las ayudas más elementales llegan de inmediato de la mano del Ejército argelino. A pesar de la catástrofe, los saharauis tienen una sonrisa permanente en su cara. Salamu y Nafi han visto una cosa que jamás se imaginaban en el desierto del Sáhara: a consecuencia de las lluvias, crecieron plantas en la arena. No se lo creían y le bromeaban a su hermano que tenía una casa con jardín. Bulahe es periodista, estudió en Cuba, como Hazman, y trabaja en la radio nacional en Rabuni. Explicó que las casas no resisten ni al viento ni a la lluvia porque "no están bien hechas". "No podemos gastarnos un dineral construyendo una buena vivienda porque no sabemos si viviremos aquí. Debemos esperar si conseguimos la independencia y poder volver a nuestra tierra", sentenció. De momento, llevan 33 años como refugiados.

Nafi y Salamu han aprovechado el viaje de la delegación balear para visitar a su familia junto a su madre mallorquina, la presidenta de la asociación Escola en Pau, Carme Barceló, quien decidió emprender el programa para que los niños estudiasen en la isla después de tener a Nafi un verano y percatarse que era un chico muy inteligente. Al año siguiente, los mellizos ya estaban escolarizados en Palma. Dos años después, en 2002, nació la organización, que actualmente tiene a 33 niños y jóvenes de 12 a 20 años formándose en las islas.

sábado, 25 de octubre de 2008

Generación de la Amistad

Bahia

Ebnu

Ali Salem

Limam, Sleiha, Abnu, Cheij

Mohamed ali, Zahara, Ali Salem, Bahia


Limam.


El barco y la camarera


Éramos cerca de quinientos niños y estábamos al norte de Tinduf, los maestros nos iban contando por nivel y edad, luego a cada uno le daban un bocadillo de pan con atún y queso y lo subían al autobús. Ese día empezábamos un largo viaje desde el sur oeste de Argelia hasta la ciudad portuaria de Oran.

Recorríamos a toda velocidad el desierto, era el mes de octubre. Estábamos sumidos en un otoño caliente. Todos nos mirábamos las caras en medio del silencio, mi compañero y yo sentíamos una enorme tristeza, apenas teníamos cumplidos los doce años y en medio de la incertidumbre estábamos totalmente confundidos. Recuerdo nos hablaban de una isla lejana al otro lado del Atlántico, los maestros se esforzaban mucho en explicar donde estaba aquel lejano lugar pero nosotros solo conocíamos el Sahara y los campamentos, jamás habíamos visto ni oído que en América pueda existir una lugar llamado Cuba.

Empezó a oscurecer y el autobús seguía a toda velocidad dirigiéndose hacia el mar Mediterráneo. En ese momento veíamos que cada vez que pasaban las horas la posibilidad de volver a ver a nuestras familias se alejaba mucho más y todo nos parecía demasiado raro, porque no lográbamos entender como podíamos alcanzar un lugar tan lejano a nuestro entorno cultural y geográfico.

Después de un largo viaje llegamos una mañana soleada y caliente al puerto de Oran. El Mediterráneo estaba tranquilo, apenas se sentía el ruido de las olas, bajamos de los autobuses e inmediatamente empezaron a repartir bocadillos y agua. Luego nos mandaron hacer una cola interminable, cada uno con sus pertinencias y empezaron a llamarnos por nuestros nombres y así comenzamos a subir en aquel enorme barco ruso. Cuando me tocó a mi subir empecé de repente a llorar y los maestros me decían “¿por qué lloras?, si vas a ir a un lugar muy bonito, donde vas a aprender muchas cosas, mira los demás como juegan y están alegres; no llores, si sigues llorando tus amigos serán mejores que tú”.

Subimos a aquel barco, mi amigo y yo, entre lágrimas y suspiros. Cuando estábamos arriba se me acercó de repente un mujer rubia, alta y de ojos azules y me dijo “ven, esta será tu habitación, tú amigo dormirá en la parte de arriba de la litera y tu dormirás abajo”. Después aquella mujer me llevó por todo el barco me enseñó la piscina, un pequeño campo de fútbol, el comedor y al final fuimos a la sala de cine. Era enorme, recuerdo que podían caber más de doscientas personas. Luego volví con aquella mujer a mi habitación, cogió toda mi ropa sucia y se la llevó con ella a la lavandería.

Al final me quedé en medio de la habitación con mi amigo. Empezamos los dos a dibujar y cada uno intentó dibujar un enorme camello que creíamos poder cruzar con él el océano, luego cogíamos las sabanas y de cada sabana hacíamos un turbante enorme y lo colocábamos encima de la cabeza y empezábamos a hablar en voz alta, cada uno intentaba interpretar un papel de un película de dibujos animados que habíamos visto en el 9 de junio.

A la una de la tarde entró la mujer y me saludó, luego cogió mi mano y me llevó al comedor y me dijo, “Yo me llamo Tatiana soy de la ciudad de Leningrado y quiero a partir de ahora que aprendas bien mi nombre”. Ella hablaba árabe con acento sirio y entendía alguna palabra en castellano. Me enseñó a coger bien el tenedor, la cuchara, el cuchillo y a comer despacio, sin prisa. Quería que comiera mucha fruta y verdura, siempre me sacaba un mapa que tenía guardado y me enseñaba su ciudad. Hablaba mucho del frío de la nieve pero yo no entendía nada. Una noche me cogió de la mano y me llevó hasta el final del barco, allí bajo la luna llena me enseñó como nadaban los delfines persiguiendo la estela del barco. Recuerdo que me dijo “el mar es como el desierto todo es monótono e igual, lo único que rompe su uniformidad es el salto de los delfines en el agua, como los lagartos del desierto cuando entran y salen de su escondite”.

Catorce días, uno detrás de otro, duró la travesía en medio del inmenso océano y Tatiana siempre estaba preocupada por mi ropa, comida y ducha. Me traía juguetes y procuraba que yo jugara con los demás niños y cuando le preguntaba sobre el Sahara miraba hacia atrás y con su dedo índice me indicaba que al final de aquel enorme charco de agua podría quizás encontrar mi país y mi familia.

Cuando vimos las luces del puerto de La Habana era de noche y el barco estaba llegando. Tatiana me arregló la maleta, me escogió la ropa que tenía que ponerme y empezó a peinarme el pelo hacia atrás. Luego me acompañó hasta la escalerilla del barco y me regaló su foto en blanco y negro con su nombre escrito en español. Las lágrimas se caían de sus ojos azules entre abrazos y sollozos. Yo también lloré por Tatiana, por mi familia, por el barco y los delfines.


Ali Salem Iselmu


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1978




La tarde del 24 de Septiembre de 1978 llegaba al aeropuerto José Martí de Rancho Boyeros, procedente de Argelia, un vuelo charter de Cubana de Aviación, después de un largo viaje que comenzaba en Mishría, pasaba por Orán, continuaba hasta Gander, luego La Haban, y terminaba en un pequeño pueblo de la provincia de La Habana, llamado Santa Catalina de Güines (Catalina).

Salimos de noche del internado del Mishría, en Argelia, y llegamos de noche al internado Raúl Podio García de Catalina, en Cuba.

Más de cien jóvenes y niños saharauis llegaban al nuevo mundo para estudiar, “Buscad el conocimiento, aunque sea en China” dicen que dijo el profeta. Cuba era la única opción, no había otra posibilidad y menos mal porque Cuba terminó siendo la mejor apuesta para la enseñanza y la educación de cientos de saharauis.

El año 1978 El Ejército Popular de Saguia El Hamra y Río de Oro continuaba con grandes victorias la ofensiva “Mártir Eluali” contra los ejércitos invasores de Marruecos y Mauritania. Fue el año del golpe de estado que derrocaba a Mojtar uld Dadah, el año del intento de asesinato de Antonio Cubillo, el año de la Constitución Española y la confirmación de que los gobernantes españoles les importaba bien poco el destino del pueblo saharaui. Fue el año del Mundial de Fútbol en Argentina. El año del nacimiento del primer bebé probeta, el de los acuerdos de Camp David, el de Juan Pablo II, el año de la independencia de Las Islas Salmón, Tuvalu y Dominica. El año del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en La Habana. Fue también el año de la muerte de Blas de Otero y la muerte del gran amigo del pueblo saharaui Hauari Bumediene.

Se cumplen treinta años de un viaje a lo desconocido. ¿Cuba? Eran tiempos duramente bellos, una mezcla de nostalgias y esperanzas, de despedidas y encuentros. Eran tiempos de crecer con mucha prisa, de estar preparado para, en cualquier momento, emprender otro viaje o para tragar saliva y esperar por los desconocidos designios del tiempo.

Aquellos primeros días los recuerdo con esa sensación triste y amarga. De estar perplejo ante una experiencia que apenas comenzaba y la curiosidad por descubrir un mundo nuevo lleno de ilusiones y sorpresas.

El mango, la guayaba, el mamey ¡Qué delicia!, la “Pelota”, el Baseball, “¿cómo es posible que jueguen una cosa así, es que no conocen el fútbol o qué?” El contraste entre lo dulce y lo salado. Lo dulce y era muy dulce y lo salado muy salado. ¿Cómo comer arroz todos los días, día y noche? Si a mí no me gusta el arroz.

“Pioneros por el comunismo” gritaba un niño, todos los días, con la mano levantada a la altura de la frente, como un soldado, en los encuentros matutinos antes de entrar a las aulas y todos los niños, uniformados de blanco y púrpura, respondían: ”Seremos como El Ché” ¿Comunismo? ¿Cómo el Ché? Alguien sugirió “Seremos como El Uali.” Hubo quien confundió la foto del legendario Camilo, con el sombrero y la pistola de guerrillero, con un cartel de una película del oeste. ¿Cómo llegaron los negros a Cuba?, se preguntaba otro.

Cientos de anécdotas en la memoria de aquellos niños, que hoy muchos peinan canas.

Como están en la memoria los compañeros y amigos que ya no están, porque muchos de aquellos niños dejaron su vida, años después, en el campo de batalla defendiendo la libertad de su tierra.

A todo el grupo de aquel viaje mis mejores recuerdos.

Ebnu, 24 de septiembre de 2008


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El camión de coco




- Allí viene, allí viene un camión de coco,

gritó un muchacho que estaba fuera, en la carretera de asfalto que franquea la ESBEC[1] por el lado izquierdo en dirección a Gerona. La voz alcanzó el sótano de los dormitorios más cercanos donde un grupo de niños interrumpió una pelea entre dos compañeros de clase incitada por varios amigos del más fuerte de ellos y se precipitaron hacia la carretera. La llamada alcanzó a los que merodeaban por los alrededores de la cocina buscando algo que llevarse a la boca para aplacar su insaciable hambre de dromedarios. La noticia también alcanzó a los que estaban sentados en el pasillo central escuchando los chistes del encargado de la turbina y a dos que jugaban con embadurnar sus botas de tierra y deslizarse por el pasillo que hacía poco tiempo se terminó de limpiar.

Yo andaba buscando una pelota de béisbol hecha de harapos en las áreas verdes del lado de las canchas deportivas que se me había perdido el día anterior y atrajo mi atención un muchacho que se deslizó precipitadamente agarrado al pararrayos desde el techo del edificio hasta el suelo. Fui corriendo adonde se dirigió el chaval sin saber hacia dónde iba y cuando alcancé el final del edificio justo en aquél momento el camión asomaba su arrugado morro azul frente a la escuela. Y como quien conoce perfectamente el camino paró delante de la cocina de la escuela. Tocó el claxon. La puerta roja de madera se abrió y salió un hombre vestido de blanco, alto y huesudo. Sonrió con un cigarrillo en su boca postiza. Era el jefe de cocina, Héctor.

Sin mediar palabra lanzó una mirada en dirección al contenido del camión.

- ¿Qué hago yo con un camión de coco?, preguntó Héctor.

El conductor sentado todavía en su asiento llenaba unos papeles.

- Descárgalo por allí entre las matas, que los chicos les gusta comerlo por allí.

El chófer lo miró extrañado.

- Sí, sí, lo comen por allí, como siempre hacemos cuando viene el camión del melón - se excusó el cocinero para evadirse de una pesada faena en la cocina.

El conductor movió los hombros resignado, llevó su mano a la oreja derecha y sacó un cigarrillo Popular regado por el tibio sudor de su pelo y el cartílago de su enorme oreja. Lo encendió. Extendió un papel y lápiz a Héctor y este firmó la entrega. Arrancó y salió en dirección al campo, tomó la ruta de un camino estrecho de terraplén que conducía a la selva, pero no se alejó más allá de trescientos metros y paró el motor.

Como un batallón de niños corríamos tras el camión todos excitados y felices por llegar entre los primeros. En pocos minutos se formaron grupos y cada grupo ayudó a un chico o dos a trepar encima del camión para que les tirasen los cocos. Todo lo que fuera posible reunir, aún sin saber cómo los iban a abrir sin machetes ni cuchillos.

Llegué solo y no vi a ningún amigo ni tuve la suficiente sagacidad para juntarme con alguno de los grupos que ya se habían formado. Permanecí abajo vociferando a ver si alguno de los que ya estaban arriba me facilitase un coco. Los minutos pasaban y el contenido del camión se iba agotando. Y si al principio pensaba llevarme cuatro o cinco ahora ya me conformaba con un coco, solamente uno.

Una lluvia de cocos era lanzada desde el camión, en su mayoría era atrapada en el aire por la masa de improvisados porteros, sobre todo por la pandilla de chavales que hacía pocos minutos animaban una pelea debajo del sótano y yo los veía ávidos, seguían acumulando más y más. En pocos minutos habían apilado una montaña y lo celebraban con júbilo. Quizá sería mejor subir al camión, pensé, al constatar que nadie me iba hacer caso en medio de aquél caos de gritos y aluvión de cocos. Pero si subía perdería tiempo y a lo mejor cuando llegara habría terminado, mientras estaba sumido en mis especulaciones un coco aterrizó encima de mi cabeza, sentí cómo un dolor agudo en forma de onda surcaba mi cráneo de arriba hacia abajo e impactaba en mis dientes como una sólida explosión.

Desequilibrado avancé unos pasos hacia delante y otros hacia atrás como un borracho. Miré hacia arriba para ver quién ha sido. Los rayos del sol me cegaron y no pude adivinar si alguien se reía o encubría su fechoría. Me alejé del camión, el alboroto seguía y también la recogida hasta que se vació el camión. El conductor arrancó y se fue.

Se me quitaron las ganas de comer coco, por lo menos aquél día. Salí de allí con un nudo en la garganta. Triste y lleno de rabia. Tenía ganas de llorar por el golpe, por haber llegado entre los primeros y no saborear nada, por la impotencia de no saber quién fue el hijo de puta que me dejó consternado con aquél golpe y sin coco.


Limam Boisha

[1] ESBEC: Escuela Secundaria Básica en el Campo (Isla de la Juventud, Cuba)

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jueves, 16 de octubre de 2008

La Guerra sin Armas




A mediados de los años 80, el Frente Polisario dentro de su política dirigida a la lucha contra la analfabetización de la población saharaui en los campamentos de refugiados, realizó un combate de los más importantes de su historia, lejos del campo de batalla frente al ocupante marroquí. Se trata de la historia de un hecho sin precedente en la formación de las nuevas generaciones saharauis en el exilio.



Desde el inicio de la lucha armada el gobierno saharaui consciente de la importancia de la educación para el futuro de un pueblo, concentra sus prioridades en la educación y la salud de la población refugiada saharaui, paralelo a la lucha de liberación y la construcción por parte de las mujeres saharauis a un estado saharaui en los campamentos de refugiados, en una zona del territorio Argelino, prestado al pueblo saharaui hasta que consigue su libertad.


En estos campamentos las mujeres saharauis son el pilar de todo, mientras los hombres estaban en el frente del campo de batalla, ellas sin descanso días y noches, tenían sus propias batallas: la responsabilidad de los hijos y la construcción de hospitales, guarderías, escuelas y otras instituciones gubernamentales.



En estas escuelas que se han levantado para garantizar la educación a todos los jóvenes, se estudia la primaria y secundaria, luego el gobierno saharaui tiene que garantizar la continuación de los estudios de estos jóvenes en otros lugares fuera de los campamentos de refugiados, generalmente la mayoría van a Argelia, Libia y Cuba.


En los primeros años de la lucha de liberación, el pueblo saharaui aun no ha curado sus heridas resultado de los bombardeos de napalm y fósforo por las aviaciones marroquíes. El gobierno saharaui hace un llamamiento internacional para conseguir ayudas y primeros auxilios a la población refugiada saharaui.

Argelia abrió sus fronteras a la población refugiada saharaui y prestó su ayuda, Libia también colaboró de otra forma, pero en otro continente lejano había una revolución dispuesta a dar todo, para todos los pueblos del mundo que luchan por su libertad, sin cambio alguno, la revolución cubana. A partir de esta fecha, el gobierno de Cuba se ofrece a colaborar con el gobierno saharaui en todo lo que hace falta, empezaron a venir de Cuba a los campamentos de refugiados, médicos, enfermeros, ingenieros, agrónomos y maestros. Mientras que en Cuba, la revolución cubana preparaba escuelas para traer a jóvenes saharauis de los campamentos a estudiar en su país, como miles de estudiantes de otros países de áfrica.



En estos últimos 40 años, en Cuba se han formado más de 40 mil estudiantes de áfrica y América latina, de los cuales 30 mil eran estudiantes del continente africano, de países como: Angola, Mozambique, Gana, Burquinafaso, Guinea Ecuatoriana, Zambia, Yemen, Sudan y el Sahara Occidental, además de otros países latinoamericanos.

Se calcula que en Cuba, 40 mil estudiantes han estudiado en esta isla, la Revolución cubana no ha recibido ni un solo dólar Americano de parte de ninguno de los gobiernos de estos países, en cambio de la formación de estos estudiantes, teniendo en cuenta que la revolución cubana se encarga de ofrecer escuelas en su país, con todo los medios necesarios para crear los mejores condiciones para alojar a estos estudiantes.

Quiere decir, que en cada escuela que había, de las más de 67 escuelas extranjeras en la Isla de la Juventud, cada una cuenta con su propia dirección, su administración, su propio transporte, sus propios profesores, sus cocineros, su medico y enfermero, había todo lo necesario, para que estos estudiantes se encontraran en las mejores situaciones.


Muchos de estos jóvenes llegan desde una edad muy temprana, entre los 13 y 14 años, y pasen todo esto tiempo en Cuba estudiando, hasta que se gradúan en las universidades cubanas y luego vuelven a sus países, con diferentes especialidades. Mientras que estos jóvenes estaban estudiando en esta pequeña Isla del Caribe, en el mismo tiempo había miles de internacionalistas cubanos ejerciendo misiones de paz, en estos países de áfrica, y en algunos de los casos como Angola, murieron miles de cubanos luchando.

La batalla sin armas, no se trata de la batalla de Cuito Cuanavale en Angola, sino en otro lugar del norte de áfrica, en los campamentos de refugiados saharauis, el traslado de miles de jóvenes saharauis a cuba, en barcos y en aviones, el mismo caso que hizo la revolución cubana cuando tuvo que trasladar más de 30 mil soldados para Angola, con todo el secreto militar y la prudencia, por el éxito de esta misión militar.



En el caso de los campamentos es totalmente distinto, no hay nada que ocultar al enemigo, pero conociendo los escasos recursos de un pueblo refugiado en el exilio, que tiene que hacer una gestión de trasladar a miles de estudiantes del desierto a Cuba, creo que vale la pena compararlo con este ejemplo.



El próximo artículo tratará sobre el traslado de estos jóvenes saharauis, desde los campamentos de refugiados, y las distintas rutas de viaje para llegar a esta Isla en el Caribe, relatos basados en la experiencia personal de alguno de estos jóvenes Saharauis.



Brahim Cheij Breh

martes, 14 de octubre de 2008

Lluvias torrenciales afectan la wilaya de Smara en los campamentos de refugiados saharauis






Campamentos de Refugiados Saharauis, 13/10/2008 (SPS) Lluvias torrenciales han golpeado la wilaya de Smara, el domingo, causando daños materiales en las viviendas y en los “escasos” víveres de los ciudadanos y en otras construcciones como escuelas, hospitales e instituciones gubernamentales, declaró este lunes el ministerio saharaui del Interior en un comunicado.

Según el mismo comunicado, la mayor parte de los afectados han tenido que dejar sus viviendas destruidas y pertenencias para ponerse a salvo y pasar la noche en la intemperie, aunque no se ha registrado ninguna perdida humana según los servicios correspondientes.

Por otra parte, el ministerio del Interior saharaui expreso su gratitud por el sentimiento de cooperación y ayuda mutua mostrado por los ciudadanos de la wilaya de Smara para afrontar estas lluvias." (SPS)




sábado, 11 de octubre de 2008

DOS POETAS SAHARAUIS


El libro de poesía, de Limam Boicha


Limam Boicha y Luali Lahsan.

viernes, 10 de octubre de 2008

Tú también puedes relatar una historia

En el año 1997 cuando llegué a los campamentos de refugiados procedente de Cuba, empecé a trabajar en el Ministerio de Cultura, no es porque siento que tengo una faceta de intelectual, sino porque me propusieron trabajar ahí hasta que me encontraran una beca de cine.

Pasaron muchos años, y yo con las mismas ilusiones de siempre, ser algún día un cineasta saharaui, hasta que me di cuenta que todo era un sueño. Por lo menos dentro de este retorno aprendí muchas cosas nuevas y sobre todo conocí muchos amigos, la mayoría de ellos estaban trabajando en el Ministerio de Comunicación, (Radio Nacional Saharaui). Sinceramente de estos jóvenes aprendí muchas cosas que me han servido de mucho en mi vida cotidiana, su paciencia, su visión de las cosas, su intelectualidad y sobre todo su sencillez.

Lástima que la intelectualidad no se valora en mi sociedad, y lástima también que mi gobierno no supo aprovechar a estos jóvenes, resultado de ello poco a poco empezaron a emigrar a España. Aquí en esta tierra emprendieron nuevas rutas y experiencias en la vida, se convirtieron sin darse cuenta en los verdaderos embajadores culturales de nuestra causa, gracias a decenas de escritores y poetas solidarios, como en el caso del grupo de apoyo a la cultura saharaui, Suerte Mulana.

Hace más de tres años, tuve que acompañar a la ex ministra de Cultura Saharaui a la Universidad Autónoma de Barcelona en una visita, y a lo largo del recorrido de esta visita nos llamó la atención a los dos, una jaima saharaui montada en el centro de la universidad, al acercarnos por curiosidad nos encontramos con un joven saharaui de los que han estado trabajando en el Ministerio de Comunicación Saharaui, era el poeta Limam Boicha; nos comentó que había estado todo el día haciendo una charla sobre la cultura saharaui y haciendo al mismo tiempo la ceremonia del te, así también tuvo la oportunidad de presentar su libro de poemas.

Un joven sin recursos y sin medios económicos, pero con la voluntad propia supo a su manera divulgar la cultura saharaui en una Universidad de las más importantes de España.

La verdad nos dio a los dos una importante lección, de que no hace falta tener muchos recursos para difundir nuestra cultura. Posiblemente por la alegría, la fuerza, el deseo en esta lucha, me encuentro embarcado en este nuevo proyecto, el de estos dos blog:

http://saharamarathon-layuad.blogspot.com,

http://elporvenirdelsahara.blogspot.com

Mis más sinceros agradecimientos, y ojalá entre todos podamos hacer realidad nuestros sueños, ver pronto un Sahara libre.

Brahim Cheij Breh

Mi primer amor y el próximo combate


Aprender a apreciar el amor es cosa
De ambos, hombres y mujeres;
es abrir el corazón a cambio de recibir un abrazo
El amor es aprender a amar para ser amado
Es dar y recibir y llorar y reír, habrá de todo
Caminos cortos y otros más largos


En estos caminos largos llenos de fangos y oscuros
Yo sin equipaje ninguno salí en busca de mi propio amor
Solo me acompaña un consejo de una madre, cuyo rostro
Se envejece con los días, sin esperar a que los años pasen,
Que el amor no se oculta, se declara y en este camino,
la soledad no es falta de compañía
Si no es falta de luz en el alma


A la hora de andar sin sendero
rumbo al infinito, donde se abraza la tierra y el cielo
y donde el agua no es más que un espejismo
la primavera y el otoño no me conocen
La desesperación, el cansancio, la sed y el hambre
Han sido los únicos amigos testigo de mi fidelidad


De mucho andar y de tanta esperanza,
Y si solo se trata de caminar, ya es hora
de encontrarnos y abrazarnos, porque
hace mucho tiempo que he cruzado la mitad del camino
y no veo señales de tu rostro, y el camino se alarga
y aun no escucho los gritos de la libertad...


Igual se trata de los años, que cuando yo
caminaba en busca tuya, ellos sin perdon
Tambien caminaban en busca mía,
tal vez ya no me dejen ver tu rostro,
ni volver a escuchar tu voz,
ni el grito de la libertad
ni volveré a coger mi fusil...

Brahim Cheij Breih


miércoles, 8 de octubre de 2008

Estudiantes Saharauis se titularon como bachilleres

Leibib Enbarek Lebib,Nueva Gerona, “Me siento en deuda con Cuba y para saldarla mi mayor aspiración es llegar a ser un buen médico”, dijo a Radio Caribe Leibib Enbarek Lebib, uno de los 109 estudiantes de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que se titularon como bachilleres en el municipio especial de la Isla de Juventud en el curso escolar 2007- 2008.

El joven de 21 años llegó a esta parte de la geografía cubana con 14 para cursar la Enseñanza Media y Media Superior en el plantel Amistad Cuba-RASD, del cual egresó, además, con el reconocimiento de graduado más integral.

Visiblemente emocionado agradeció a Cuba y al Comandante en Jefe Fidel Castro la posibilidad que tienen hoy los jóvenes de ese país tercermundista de adquirir aquí una cultura general integral no sólo como seres humanos sino también como futuros profesionales, dispuestos a servir a su Patria.

Leibib Enbarek Lebib, figura entre los cientos de saharauíes que continuarán estudios universitarios en la Isla en cumplimiento de los acuerdos suscritos en la esfera educacional entre la mayor de las Antillas y el Frente POLISARIO.

Desde la segunda mitad de la década del '70, en la Isla de la Juventud se han formado decenas de miles de jóvenes de naciones de África, Asia y América Latina, quienes prestigian la educación cubana, reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura.

En el acto de graduación, celebrado en el cine teatro Caribe de Nueva Gerona, también recibieron sus títulos unos 800 egresados de las enseñanzas preuniversitaria y politécnica, en nombre de los cuales leyó el juramento Lianni Carrazana Azahares, la más destacada del actual año lectivo.

Expresan saharauíes solidaridad con los Cinco

En acto municipal por el Día Nacional de los Mártires Saharauíes y el aniversario 32 de la caída en combate del Héroe Nacional Uali Mustafá Sabed

Los cerca de 300 alumnos saharauíes que se superan en la escuela Cuba RASD de la Isla de la Juventud expresaron su solidaridad por los Cinco Héroes cubanos antiterroristas que sufren injustas condenadas en cárceles de los Estados Unidos. El pronunciamiento tuvo lugar durante la celebración del acto municipal por el Día Nacional de los Mártires Saharauíes y el aniversario 32 de la caída en combate de su Héroe Nacional Uali Mustafá Sabed.

Junto a dirigentes locales y estudiantiles, sus profesores y demás trabajadores del centro condenaron la decisión judicial de Atlanta de ratificar la condena a los Cinco, aunque determinaron que Ramón, Fernando y Antonio fueran sentenciados nuevamente por una corte en Miami.

Emotivo resultó el momento en que Rolando Romero Cortiña, de la Esfera Educacional de la UJC, y de Abdalahi Mohamed Chej, presidente de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes entregaron la Medalla Cinco Héroes a Mariano Pérez García, Carlos Carmona Socarrás, Ariadna Cuza Milanés y Leh Bah Ahmed por su destacado desempeño solidario a favor de la liberación de Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y René González Sehwerert.

Leh Bah Ahmed Baba, presidente de la Federación Estudiantil de la Enseñanza Media en el plantel, agradeció la medalla y significó que antes de llegar a Cuba no sabía nada acerca de los Cinco Héroes, pero en la medida que fue conociendo de la vida de esos abnegados y valientes jóvenes que cumplen condena injusta en Estados Unidos por cuidar a su pueblo, sintió la necesidad de unirse a los cubanos en la lucha por su liberación.

“Nosotros los identificamos a ellos con nuestro Héroe Nacional Uali Mustafá Sabed –indicó Ahmed Baba--, quien murió un nueve de junio de 1976, y representa un símbolo para el pueblo saharauí. Coincidiendo este día con el cumpleaños 45 de Ramón Labañino Salazar, uno de los Cinco Héroes.

“En nuestra escuela tenemos constituido un Comité de Solidaridad con los Cinco como los muchos que existen en todo el mundo y entre las actividades que realizamos están los conversatorios, concursos, lectura de sus poemas y el envío de cartas, muchas de las cuales ya han sido respondidas.

Al dirigirse al plenario Malainin Hamadi Deihi, funcionario de la embajada de la República Árabe Saharauí Democrática en la Isla de la Juventud, recordó que cada nueve de junio evocan a El Uali, quien fue “el líder más grande en la historia del pueblo saharauí, político brillante, con cualidades humanas e intelectuales fuera de lo común cofundador del Frente POLISARIO y primer presidente fundador de la República Árabe Saharauí Democrática”.

Además agradeció a los cubanos por su generosidad y valiosa contribución en la formación integral de los alumnos saharauíes, como expresión de amistad entre dos pueblos hermanos.

lunes, 6 de octubre de 2008

Jóvenes saharauis: construyéndose un futuro en Cuba

Instructoras cubanas de arte interpretan una danza saharaui en el acto por el Día Mundial del Refugiado en la Escuela Amistad Cubano-Saharaui en la Isla de la Juventud, Cuba. ©ACNUR/A.Aragón
Refugiados Saharauis estudiantes en Cuba realizan la ceremonia del té durante el evento conmemorativo por el Día Mundial del Refugiado en la Escuela Amistad Cubano-Saharaui en la Isla de la Juventud, Cuba. ©ACNUR/A.Aragón




Cuando florece la ternura en silencio




El sol tiene manchas Como la luna.


Desde que se alza no quieren que nadie les mire la cara.


Los niños de mi tierra les miran desafiantes


y se ríen de su cara



El sol se levanta todos los días a la misma hora.


Yo también, pero a veces más tarde.


Camino tanto bajo el sol ardiente,


lloro tanto como cuando el cielo se enfada,


porque también los hombres del desierto lloran



Cuando siento que el sol se ríe de mí vuelvo a mi jaima


junto al té, amargo, dulce y suave, suave.


Pronto el cielo cierra sus cortinas y llega la noche.


Me rindo frente el sueño


como un soldado en un campo de batalla.


Duermo, duermo y sueño que estoy bajo otro cielo.



El maldito gallo canta como siempre.


Entra la luz del sol provocadora en la jaima.


Abro los ojos y veo que es el mismo cielo de siempre,


otra vez la rutina y el ritual de siempre.


Amargo, dulce y suave.


Vienen los amigos de siempre y se van


y vendrán otros y se irán.



De pronto el sol se rinde,


se esconde entre las nubes.


Como una mujer de mi tierra cuando se casa,


me quiere pero se esconde



Los niños salen de las jaimas


para limpiar sus almas bajo el agua de la lluvia


El desierto tiembla, llega la noche


Las estrellas tampoco están


Los niños se rinden y buscan el calor de la jaima.



La jaima está mojada como todas.


No habrá sueño esta noche, solo miradas.


Al amanecer el sol a la misma hora se levanta sonriente,


no tiene la culpa de nada.


Las jaimas vuelven a levantarse


Las miradas, las sonrisas, los ánimos y la esperanza


El desierto vuelve a ser lo mismo sin agua



Vuelvo yo a mi ritual de siempre Amargo dulce y suave.


El sol tiene manchas como la luna.


Los niños de mi tierra


les miran desafiantes y se ríen de su cara.


Brahim Chej Breih